Gran Canaria: un viaje en el tiempo

Los antiguos canarios y el Carbono 14
asentamiento
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San Nicolás de Tolentino

CASERONES


En la margen derecha del barranco de la Aldea se localizan varias casas cruciformes y construcciones funerarias, que constituyen los restos visibles de lo que debió ser uno de los poblados prehispánicos más importantes de toda Gran Canaria, como ya habían señalado a fines del siglo XIX autores como R. Verneau o V. Grau Bassas. En palabras de este último: "(...) allí se reconoce la existencia de un pueblo muy numeroso: allí aparecen las construcciones que he venido llamando goros, pero de mayor tamaño (10 y 12 metros) y en un número que yo estimo de 800 a 1000". La densidad de casas debió ser bastante elevada, lo que lleva a considerar la existencia de al menos un cierto entramado que organizara o distribuyera los diferentes ámbitos que integraban el poblado. En él no sólo hay constancia de recintos habitacionales, sino también de otras construcciones de dispar tipología y funcionalidad, como la descrita por Grau Basas: "Entre estos goros aparece uno más notable que llaman los naturales la Yglesia y consiste en dos goros reunidos y precediendo a sus entradas una gran cerca con su entrada mirando al mar". La mayor parte de las casas muestran una planta circular u oval en el exterior, mientras que la morfología interior más frecuente es la cruciforme. A este poblado, como sucede en otros conjuntos, se asocia una zona de necrópolis, que el mismo Grau Bassas describe de la siguiente forma: "en la margen izquierda del Barranco y a la altura de las construcciones antedichas y muy arrimados al río se encuentran multitud de sepulturas construidas con cierto esmero pero iguales a las de Mogán (...) Los materiales empleados son las lajas y hay bastantes visibles, pero un gran número deben estar cubiertas por los desmontes de la colina superior(...)". En los años ochenta la Universidad de La Laguna llevó a cabo una serie de excavaciones arqueológicas en dos construcciones tumulares de este complejo: Caserones y Lomo de Caserones. Dichos trabajos pusieron de manifiesto diversos depósitos primarios de gran interés y que aportaban nuevos puntos de vista en torno a las prácticas funerarias prehispánicas de Gran Canaria.

Siglo/s VII-VIII-IX-X-XI-XII-XIII-XIV-XV

Dataciones


Material analizado: Madera

Fecha calibrada: 1058-1074 / 1154-1409 d.C.


Material analizado: Madera

Fecha calibrada: 688-1165 d.C.


Material analizado: Madera

Fecha calibrada: 210 a.C.-430 d.C.


Material analizado: Hueso animal

Fecha calibrada: 1285-1330 d.C. y 1340-1395 d.C.

Identificador del laboratorio:

Curva de calibración:

Fecha convencional:

Datos arqueológicos:

Indicadores de calidad de la muestra:


Enlaces

No hay enlaces disponibles

San Nicolás de Tolentino

CASERONES


Siglo/s VII-VIII-IX-X-XI-XII-XIII-XIV-XV

Dataciones


Material analizado: Madera

Fecha calibrada: 1058-1074 / 1154-1409 d.C.


Material analizado: Madera

Fecha calibrada: 688-1165 d.C.


Material analizado: Madera

Fecha calibrada: 210 a.C.-430 d.C.


Material analizado: Hueso animal

Fecha calibrada: 1285-1330 d.C. y 1340-1395 d.C.

Identificador del laboratorio:

Curva de calibración:

Fecha convencional:

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En la margen derecha del barranco de la Aldea se localizan varias casas cruciformes y construcciones funerarias, que constituyen los restos visibles de lo que debió ser uno de los poblados prehispánicos más importantes de toda Gran Canaria, como ya habían señalado a fines del siglo XIX autores como R. Verneau o V. Grau Bassas. En palabras de este último: "(...) allí se reconoce la existencia de un pueblo muy numeroso: allí aparecen las construcciones que he venido llamando goros, pero de mayor tamaño (10 y 12 metros) y en un número que yo estimo de 800 a 1000". La densidad de casas debió ser bastante elevada, lo que lleva a considerar la existencia de al menos un cierto entramado que organizara o distribuyera los diferentes ámbitos que integraban el poblado. En él no sólo hay constancia de recintos habitacionales, sino también de otras construcciones de dispar tipología y funcionalidad, como la descrita por Grau Basas: "Entre estos goros aparece uno más notable que llaman los naturales la Yglesia y consiste en dos goros reunidos y precediendo a sus entradas una gran cerca con su entrada mirando al mar". La mayor parte de las casas muestran una planta circular u oval en el exterior, mientras que la morfología interior más frecuente es la cruciforme. A este poblado, como sucede en otros conjuntos, se asocia una zona de necrópolis, que el mismo Grau Bassas describe de la siguiente forma: "en la margen izquierda del Barranco y a la altura de las construcciones antedichas y muy arrimados al río se encuentran multitud de sepulturas construidas con cierto esmero pero iguales a las de Mogán (...) Los materiales empleados son las lajas y hay bastantes visibles, pero un gran número deben estar cubiertas por los desmontes de la colina superior(...)". En los años ochenta la Universidad de La Laguna llevó a cabo una serie de excavaciones arqueológicas en dos construcciones tumulares de este complejo: Caserones y Lomo de Caserones. Dichos trabajos pusieron de manifiesto diversos depósitos primarios de gran interés y que aportaban nuevos puntos de vista en torno a las prácticas funerarias prehispánicas de Gran Canaria.

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